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PAES de Invierno 2026 — Competencia Lectora — Forma 101 (Admisión 2027) — Página 3

Prueba oficial DEMRE de Competencia Lectora, PAES de Invierno 2026, Admisión 2027, Forma 101. Incluye siete lecturas completas, 65 preguntas y claves oficiales. Duración: 2 horas 30 minutos. Las preguntas 8, 15, 32, 41 y 47 no se consideran en el puntaje P oficial; aquí se conservan para práctica. La calificación interna no equivale al puntaje PAES. Material reproducido con autorización declarada por el titular del sitio. Fuente y autoría: DEMRE, Universidad de Chile.
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Pregunta 11

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

Respecto a los estudios de anatomía, ¿qué tema se desarrolla en el tercer párrafo?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
El proceso para la disección del cuerpo humano.
B)
El rol de la Iglesia en la disección del cuerpo humano.
C)
La disección de cuerpos humanos en las universidades.
D)
La evolución de las técnicas de disección humana.

Pregunta 12

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

¿Cuál de los siguientes anatomistas es un antecesor de los “humanistas médicos”?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Alberto Durero.
B)
Mondino de Luzzi.
C)
Niccolò Leoniceno.
D)
Andrea del Verrocchio.

Pregunta 13

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

¿Cuál es la relevancia de los “humanistas médicos” para la anatomía?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Utilizaron nuevas técnicas en el estudio del cuerpo humano.
B)
Fomentaron los descubrimientos de la ciencia moderna.
C)
Sirvieron de inspiración al arte naturalista del siglo XV.
D)
Evaluaron las teorías clásicas a partir de la disección.

Pregunta 14

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

¿Quién colaboró con Leonardo da Vinci en sus estudios sobre anatomía?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Jacopo Berengario da Carpi.
B)
Marcantonio della Torre.
C)
Andrea del Verrocchio.
D)
Marco Vitruvio.

Pregunta 15

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

Pregunta excluida del puntaje P oficial; incluida para práctica.

¿Cuál es el aporte de las teorías de Marco Vitruvio a la anatomía?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Son el antecedente de la aplicación al ser humano de la sección áurea.
B)
Son la prueba de la posición central del ser humano en el Universo.
C)
Son el punto de partida del estudio anatómico del ser humano.
D)
Son la síntesis de la perfección anatómica del ser humano.

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