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PAES de Invierno 2026 — Competencia Lectora — Forma 101 (Admisión 2027) — Página 2

Prueba oficial DEMRE de Competencia Lectora, PAES de Invierno 2026, Admisión 2027, Forma 101. Incluye siete lecturas completas, 65 preguntas y claves oficiales. Duración: 2 horas 30 minutos. Las preguntas 8, 15, 32, 41 y 47 no se consideran en el puntaje P oficial; aquí se conservan para práctica. La calificación interna no equivale al puntaje PAES. Material reproducido con autorización declarada por el titular del sitio. Fuente y autoría: DEMRE, Universidad de Chile.
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Pregunta 6

Lectura 1: preguntas 1 a 7

Artículo de divulgación científica, publicado en la revista La Chiricoca el año 2022.

Conservación de insectos en Chile: desafíos y esperanzas para un país en metamorfosis

Por Constanza Schapheer

¿Por qué son importantes los insectos?

Los insectos aparecieron en la Tierra hace 420 millones de años a finales del Silúrico1; fueron los primeros animales en volar y no tardaron en poblar cada rincón del planeta (Grimaldi & Engel, 2005). En la actualidad constituyen el grupo de animales más diverso y abundante. De hecho, si se hace una lista de todas las especies conocidas, más de la mitad son insectos, 19 % corresponde a otros invertebrados, 16 % a plantas, 6 % a hongos y líquenes, 3 % a microrganismos (bacterias, virus, etc.) y 3 % a cordados. En este último grupo están todos los animales vertebrados incluyendo al humano (Chapman et al., 2012). Asimismo, los insectos corresponden al 10 % de la biomasa de animales, equivalente a 200 megatoneladas de carbono. Para poner las cosas en perspectiva, los mamíferos silvestres corresponden al 0,35 % de la biomasa animal, equivalente a 7 megatoneladas de carbono (Eggleton, 2020; Bar-On et al., 2018).

Respecto a sus roles, los insectos llevan a cabo funciones clave para el funcionamiento de los ecosistemas tales como la polinización (Henríquez-Piskulich et al., 2021), ciclaje de nutrientes2 (Schapheer et al., 2021), control de plagas (Tillman et al., 2012), entre otros. Es tanta la importancia de estos animales que algunos autores los han propuesto como los principales proveedores de servicios ecosistémicos y que su conservación debiera ser tomada en consideración, si es que se quiere cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible adoptados por todos los Estados Miembros del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2015, como “un llamado universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para el 2030”.

Amenazas a nivel mundial

Lamentablemente, la evidencia a nivel mundial no es alentadora. Amenazas propias del Antropoceno3 como la escasez hídrica, los incendios, la contaminación (química, lumínica, atmosférica, etc.) y la agricultura intensiva tienen un impacto negativo en las poblaciones de insectos (Wagner et al., 2021). A esto le podemos sumar la dificultad que existe a la hora de sacar conclusiones con relación a las oscilaciones de sus tamaños poblacionales. Sucede que la aproximación clásica a la conservación de animales está basada en vertebrados, los cuales en general tienen ciclos de vida largos en comparación con los insectos, por lo que el reporte de una gran fluctuación de una temporada a otra sí es informativo. En contraste, en el caso de los insectos se requieren estudios a largo plazo, ya que por su biología las grandes oscilaciones en el tamaño poblacional de una temporada a otra son esperables y conclusiones fiables solo se pueden extraer a base de las tendencias obtenidas luego de varios años de muestreo sistemático. Un ejemplo paradigmático de este tipo de investigación fue publicado por Hallmann y colaboradores en 2017, donde luego de hacer un muestreo de 27 años en áreas protegidas de Alemania pudieron concluir que hubo una disminución de más del 75 % de la biomasa de insectos voladores.

Es sumamente relevante recalcar que para este tipo de estudios se requieren recursos y voluntad de las instituciones, dos factores que rara vez están presentes. Otra alternativa, más allá del estudio de los tamaños poblacionales, es evaluar el estado en el cual se encuentran los individuos y cómo las presiones antrópicas4 pueden afectar su desempeño. Un ejemplo es el daño cognitivo causado a las abejas por la exposición a dosis subletales de plaguicidas, que muchas veces tienen como efecto la desorientación, la cual impide que el insecto vuelva a su colonia y desencadena finalmente su muerte. Además, se ha probado que los antibióticos de uso veterinario y humano impactan negativamente la microbiota de los insectos, pudiendo aumentar su susceptibilidad a enfermedades.

Este tipo de análisis demanda una mirada integrativa y transdisciplinar, y podría ser la clave para tener una idea más certera y a corto plazo del impacto del humano sobre la salud de los insectos. Pero ambas aproximaciones, ya sean estudios poblacionales a largo plazo junto a investigaciones integrativas enfocadas en la salud y desempeño, son ‒a mi juicio‒ complementarias. En conjunto podrían proveer información robusta para apoyar la toma de decisiones, por lo que debieran potenciarse y financiarse por entes públicos en un plan que tenga como objetivo final la acción de conservación basada en la evidencia científica.

Conservación de insectos en Chile

Afortunadamente, en Chile existen grupos de investigadores trabajando en levantar información científica respecto a la conservación de insectos, lo que ha permitido la identificación de diversas causas que impactan negativamente a estos artrópodos. Entre las que más destacan, se encuentra la pérdida del hábitat, contaminación y especies exóticas invasoras (González et al., 2014; Grez et al., 2016). A pesar de estos importantísimos avances, la labor de la entomología (estudio de los insectos) es inconmensurable, en gran parte debido a la enorme diversidad de este grupo de animales. Para ilustrar este problema, en las siguientes líneas haré el ejercicio de comparar las especies de insectos y mamíferos categorizadas en los procesos de clasificación de especies del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) (Figura 1), en relación con el número total de especies presentes en Chile de ambos grupos.

Figura original DEMRE
Figura 1. Porcentaje de especies clasificadas por el MMA según su estado de conservación en relación al total de especies presentes en Chile. A la izquierda los insectos y a la derecha los mamíferos.

Una aproximación muy subestimada y desactualizada del número de especies de insectos de Chile proviene de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) (2008), la cual estimó que hay aproximadamente 10 000 especies de insectos presentes en el país. Sin embargo, al no existir una mejor fuente utilizaré este número con fines ilustrativos. Respecto al número total de mamíferos presentes en Chile, el catálogo de D’Elía y colaboradores (2020) cita 163 especies. Luego revisé la cantidad de las especies clasificadas en los procesos del MMA y los resultados fueron los siguientes: del total de las especies de insectos presentes en Chile apenas el 0,76 % ha sido clasificado según su estado de conservación (Figura 1), en contraste con el 74,23 % en el caso de los mamíferos (Figura 1). Estos resultados reflejan el enorme vacío de información que existe respecto al estado de conservación de los insectos. Si nos vamos al detalle según categoría, en el caso de los insectos más de la mitad (66 %) se encuentra en una categoría de amenaza, ya sea en Peligro crítico, En peligro o Vulnerable (Figura 2). En ese sentido, es imperativo que el país destine recursos para saber qué sucede con ese 99,24 % de especies que aún no han sido categorizadas y tome acciones para su conservación, ya que es muy probable que esos organismos estén llevando a cabo procesos ecológicos que permiten la supervivencia de nuestra especie (Dangles & Casas, 2019).

Figura original DEMRE
Figura 2. Porcentaje de especies de insectos según categoría.

¿Qué podemos hacer?

Como país estamos en un momento de grandes cambios y oportunidades. La conservación de todos los componentes de la naturaleza es vital para la supervivencia de nuestra especie, que por cierto también forma parte de la naturaleza. En lo concreto, es necesario que se actualicen las prácticas productivas, por ejemplo, la agricultura industrial debe transitar hacia la agroecología, la cual, además de respetar el entorno y los saberes ancestrales, se retroalimenta de las contribuciones de la biodiversidad. En ese sentido, los “impuestos verdes” son insuficientes, por lo que es preciso integrar estrategias diversas, como la planificación territorial y agroecología. Por último, pero no por ello menos importante, se requiere más investigación y desarrollo de tecnologías destinadas a solucionar problemas locales (Henríquez-Piskulich et al., 2021).

Schapheer, C. (2002). Conservación de insectos en Chile: Desafíos y esperanzas para un país en metamorfosis. La Chiricoca, (28), 29-34. http://www.lachiricoca.cl/wp-content/uploads/2022/09/4.- LaChiricoca28-Desaf%C3%ADos.pdf

En la sección “Conservación de insectos en Chile”, ¿cuál es la estrategia utilizada para destacar la escasez de información sobre los insectos?

A)
Contrastar los porcentajes de clasificación de insectos con los de mamíferos.
B)
Cuestionar la validez de la información de organismos públicos sobre insectos.
C)
Ilustrar los tipos de insectos que se encuentran en una categoría de amenaza.
D)
Revisar la situación histórica de la población de especies de insectos en Chile.

Pregunta 7

Lectura 1: preguntas 1 a 7

Artículo de divulgación científica, publicado en la revista La Chiricoca el año 2022.

Conservación de insectos en Chile: desafíos y esperanzas para un país en metamorfosis

Por Constanza Schapheer

¿Por qué son importantes los insectos?

Los insectos aparecieron en la Tierra hace 420 millones de años a finales del Silúrico1; fueron los primeros animales en volar y no tardaron en poblar cada rincón del planeta (Grimaldi & Engel, 2005). En la actualidad constituyen el grupo de animales más diverso y abundante. De hecho, si se hace una lista de todas las especies conocidas, más de la mitad son insectos, 19 % corresponde a otros invertebrados, 16 % a plantas, 6 % a hongos y líquenes, 3 % a microrganismos (bacterias, virus, etc.) y 3 % a cordados. En este último grupo están todos los animales vertebrados incluyendo al humano (Chapman et al., 2012). Asimismo, los insectos corresponden al 10 % de la biomasa de animales, equivalente a 200 megatoneladas de carbono. Para poner las cosas en perspectiva, los mamíferos silvestres corresponden al 0,35 % de la biomasa animal, equivalente a 7 megatoneladas de carbono (Eggleton, 2020; Bar-On et al., 2018).

Respecto a sus roles, los insectos llevan a cabo funciones clave para el funcionamiento de los ecosistemas tales como la polinización (Henríquez-Piskulich et al., 2021), ciclaje de nutrientes2 (Schapheer et al., 2021), control de plagas (Tillman et al., 2012), entre otros. Es tanta la importancia de estos animales que algunos autores los han propuesto como los principales proveedores de servicios ecosistémicos y que su conservación debiera ser tomada en consideración, si es que se quiere cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible adoptados por todos los Estados Miembros del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2015, como “un llamado universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para el 2030”.

Amenazas a nivel mundial

Lamentablemente, la evidencia a nivel mundial no es alentadora. Amenazas propias del Antropoceno3 como la escasez hídrica, los incendios, la contaminación (química, lumínica, atmosférica, etc.) y la agricultura intensiva tienen un impacto negativo en las poblaciones de insectos (Wagner et al., 2021). A esto le podemos sumar la dificultad que existe a la hora de sacar conclusiones con relación a las oscilaciones de sus tamaños poblacionales. Sucede que la aproximación clásica a la conservación de animales está basada en vertebrados, los cuales en general tienen ciclos de vida largos en comparación con los insectos, por lo que el reporte de una gran fluctuación de una temporada a otra sí es informativo. En contraste, en el caso de los insectos se requieren estudios a largo plazo, ya que por su biología las grandes oscilaciones en el tamaño poblacional de una temporada a otra son esperables y conclusiones fiables solo se pueden extraer a base de las tendencias obtenidas luego de varios años de muestreo sistemático. Un ejemplo paradigmático de este tipo de investigación fue publicado por Hallmann y colaboradores en 2017, donde luego de hacer un muestreo de 27 años en áreas protegidas de Alemania pudieron concluir que hubo una disminución de más del 75 % de la biomasa de insectos voladores.

Es sumamente relevante recalcar que para este tipo de estudios se requieren recursos y voluntad de las instituciones, dos factores que rara vez están presentes. Otra alternativa, más allá del estudio de los tamaños poblacionales, es evaluar el estado en el cual se encuentran los individuos y cómo las presiones antrópicas4 pueden afectar su desempeño. Un ejemplo es el daño cognitivo causado a las abejas por la exposición a dosis subletales de plaguicidas, que muchas veces tienen como efecto la desorientación, la cual impide que el insecto vuelva a su colonia y desencadena finalmente su muerte. Además, se ha probado que los antibióticos de uso veterinario y humano impactan negativamente la microbiota de los insectos, pudiendo aumentar su susceptibilidad a enfermedades.

Este tipo de análisis demanda una mirada integrativa y transdisciplinar, y podría ser la clave para tener una idea más certera y a corto plazo del impacto del humano sobre la salud de los insectos. Pero ambas aproximaciones, ya sean estudios poblacionales a largo plazo junto a investigaciones integrativas enfocadas en la salud y desempeño, son ‒a mi juicio‒ complementarias. En conjunto podrían proveer información robusta para apoyar la toma de decisiones, por lo que debieran potenciarse y financiarse por entes públicos en un plan que tenga como objetivo final la acción de conservación basada en la evidencia científica.

Conservación de insectos en Chile

Afortunadamente, en Chile existen grupos de investigadores trabajando en levantar información científica respecto a la conservación de insectos, lo que ha permitido la identificación de diversas causas que impactan negativamente a estos artrópodos. Entre las que más destacan, se encuentra la pérdida del hábitat, contaminación y especies exóticas invasoras (González et al., 2014; Grez et al., 2016). A pesar de estos importantísimos avances, la labor de la entomología (estudio de los insectos) es inconmensurable, en gran parte debido a la enorme diversidad de este grupo de animales. Para ilustrar este problema, en las siguientes líneas haré el ejercicio de comparar las especies de insectos y mamíferos categorizadas en los procesos de clasificación de especies del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) (Figura 1), en relación con el número total de especies presentes en Chile de ambos grupos.

Figura original DEMRE
Figura 1. Porcentaje de especies clasificadas por el MMA según su estado de conservación en relación al total de especies presentes en Chile. A la izquierda los insectos y a la derecha los mamíferos.

Una aproximación muy subestimada y desactualizada del número de especies de insectos de Chile proviene de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) (2008), la cual estimó que hay aproximadamente 10 000 especies de insectos presentes en el país. Sin embargo, al no existir una mejor fuente utilizaré este número con fines ilustrativos. Respecto al número total de mamíferos presentes en Chile, el catálogo de D’Elía y colaboradores (2020) cita 163 especies. Luego revisé la cantidad de las especies clasificadas en los procesos del MMA y los resultados fueron los siguientes: del total de las especies de insectos presentes en Chile apenas el 0,76 % ha sido clasificado según su estado de conservación (Figura 1), en contraste con el 74,23 % en el caso de los mamíferos (Figura 1). Estos resultados reflejan el enorme vacío de información que existe respecto al estado de conservación de los insectos. Si nos vamos al detalle según categoría, en el caso de los insectos más de la mitad (66 %) se encuentra en una categoría de amenaza, ya sea en Peligro crítico, En peligro o Vulnerable (Figura 2). En ese sentido, es imperativo que el país destine recursos para saber qué sucede con ese 99,24 % de especies que aún no han sido categorizadas y tome acciones para su conservación, ya que es muy probable que esos organismos estén llevando a cabo procesos ecológicos que permiten la supervivencia de nuestra especie (Dangles & Casas, 2019).

Figura original DEMRE
Figura 2. Porcentaje de especies de insectos según categoría.

¿Qué podemos hacer?

Como país estamos en un momento de grandes cambios y oportunidades. La conservación de todos los componentes de la naturaleza es vital para la supervivencia de nuestra especie, que por cierto también forma parte de la naturaleza. En lo concreto, es necesario que se actualicen las prácticas productivas, por ejemplo, la agricultura industrial debe transitar hacia la agroecología, la cual, además de respetar el entorno y los saberes ancestrales, se retroalimenta de las contribuciones de la biodiversidad. En ese sentido, los “impuestos verdes” son insuficientes, por lo que es preciso integrar estrategias diversas, como la planificación territorial y agroecología. Por último, pero no por ello menos importante, se requiere más investigación y desarrollo de tecnologías destinadas a solucionar problemas locales (Henríquez-Piskulich et al., 2021).

Schapheer, C. (2002). Conservación de insectos en Chile: Desafíos y esperanzas para un país en metamorfosis. La Chiricoca, (28), 29-34. http://www.lachiricoca.cl/wp-content/uploads/2022/09/4.- LaChiricoca28-Desaf%C3%ADos.pdf

A lo largo de la lectura, la emisora incluye su opinión respecto de la información que entrega. ¿En cuál de los siguientes momentos está presente este recurso?

A)
Cuando se refiere a la aproximación clásica a la conservación de animales.
B)
Cuando se refiere al efecto de los antibióticos en los insectos.
C)
Cuando se refiere a la aparición de los insectos en la Tierra.
D)
Cuando se refiere al trabajo realizado por los investigadores chilenos.

Pregunta 8

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

Pregunta excluida del puntaje P oficial; incluida para práctica.

¿De qué manera se relacionan la anatomía y el arte en el Renacimiento?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
La anatomía recurre a la representación artística para registrar los hallazgos sobre las funciones del cuerpo humano.
B)
El arte logra que la anatomía integre una dimensión divina al estudio del cuerpo humano.
C)
El arte impulsa a los médicos a probar nuevos métodos de observación de la anatomía humana.
D)
La anatomía aporta una visión objetiva del cuerpo humano para su representación artística.

Pregunta 9

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

A partir de la lectura, ¿qué se infiere acerca de la relación entre la Iglesia y la anatomía?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Que la Iglesia estableció condiciones al estudio de la anatomía.
B)
Que la Iglesia colaboró con el desarrollo de la anatomía.
C)
Que la Iglesia desestimó la importancia de la anatomía.
D)
Que la Iglesia definió el modelo de perfección del cuerpo en la anatomía.

Pregunta 10

Lectura 2: preguntas 8 a 17

Artículo académico escrito por Marcos García Guerrero, publicado en la Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica el año 2012.

Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento

Durante el Renacimiento, bajo el prisma de la filosofía humanista sustentada en el antropocentrismo y el racionalismo, los estudios científicos progresaron notablemente. El saber médico avanzó a partir de mediados del siglo XV, retomando el conocimiento del cuerpo humano como realidad básica de la medicina. Fue entonces cuando la anatomía recibió el impulso definitivo, dado el interés de los pensadores de la época –entre ellos los artistas– por la perfección física y las formas corporales. Es un momento en el que coinciden una gran cantidad de observadores y científicos que, tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la doctrina galénica5 imperante hasta la fecha. Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas, en general, y de la cirugía y anatomía, en particular.

El saber médico medieval que se impartía en las universidades italianas era heredero de la antigua tradición griega de Hipócrates, Aristóteles y Galeno, y estaba influido a su vez por los textos árabes de Avicena y Averroes. Su certeza diagnóstica y el empleo del método escolástico6 hicieron que la medicina comenzase a ser considerada una ciencia y se incluyó en el currículo de las universidades. A las descripciones clásicas de la medicina galena se agregaron las observaciones acumuladas durante las disecciones que se fueron realizando en las universidades medievales, pero no sería hasta el Renacimiento cuando tomase el impulso definitivo.

Cuando a finales de la Edad Media empezó a flexibilizarse la prohibición de la Iglesia para diseccionar cuerpos humanos, los médicos de la época empezaron a introducirse tímidamente en una práctica que aceleraría la posibilidad de acceso al conocimiento anatómico. Desde 1400 se realizaron disecciones en privado ante grupos selectos de estudiantes, y a finales del siglo XIV y principios del siglo XV, se comenzaron a incluir dentro de planes de estudios de algunas universidades, por lo que la asistencia de los estudiantes se hizo obligatoria. Los cuerpos eran proporcionados por las autoridades del ayuntamiento, generalmente cadáveres de criminales condenados a muerte. Era habitual diseccionar al año un cadáver masculino y otro femenino, generalmente en los meses de enero y febrero, debido a la falta de refrigeración. Durante el proceso, un profesor de medicina leía el libro de texto desde una tarima elevada y exponía el dogma anatómico; el cirujano-barbero (disector) ejecutaba la disección (caesum), mientras un tercero señalaba con una varilla las estructuras referidas, los órganos que se disecan. Cuando las partes disecadas diferían de las antiguas escrituras, se declaraba que el cuerpo era defectuoso y que ya no servía.

Desde finales del siglo XV y principios del XVI, los conocidos como “humanistas médicos” dieron un vuelco a la investigación y la enseñanza de la medicina. Bajo la estela de anatomistas anteriores, como Mondino de Luzzi (1270-1326), personalidades universitarias como Niccolò Leoniceno (1428-1524), Gabriele Zerbi (1445-1505), Alessandro Benedetti (1445-1525) o Jacopo Berengario da Carpi (1466-1530), prestaron un especial interés por el estudio de la anatomía a través de la disección. Aplicaron la filología humanística7 y la crítica ideológica a los textos antiguos. Comenzaron a preocuparse ante la contradicción entre los conceptos aristotélicos y galénicos –la verdad oficial de la Iglesia de entonces– y la realidad a la que se enfrentaban en sus disecciones y que en muchas ocasiones develaba errores cometidos anteriormente. Revisaron los textos clásicos bajo una perspectiva humanista, corrigieron los errores de traducción de Averroes y Avicena de la medicina griega, y abogaron por la libertad metodológica en la investigación, independientemente de lo establecido por Galeno y la lógica aristotélica. Es entonces cuando el humanismo médico y el interés renacentista generarán un importante avance en el estudio de la anatomía humana.

No hay que olvidarse de que, junto al trabajo de los anatomistas italianos –y del resto de europeos–, los mejores artistas de la época, a través del naciente naturalismo del siglo XV, dedicaron mucho tiempo al estudio de la anatomía, incluso por medio de disecciones. Es el caso de Miguel Ángel (1475-1564) o Alberto Durero (1471-1528), quienes, no satisfechos con aprender las leyes de la anatomía a partir del estudio de la escultura antigua o de los modelos de la figura humana, investigaron por su cuenta para comprender mejor el cuerpo humano.

Por encima de todos los artistas de la época sobresaldría Leonardo da Vinci (1452-1519), padre del alto Renacimiento y uno de los anatomistas más originales de todos los tiempos, considerado además el iniciador de la ilustración científica moderna. Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico, como científico. Llevó a cabo innovaciones en el campo de la pintura que determinaron la evolución del arte italiano, y sus investigaciones científicas anticiparon muchos de los avances de la ciencia moderna.

Su formación en anatomía se inició a los 18 años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio (1435-1488), quien defendía el estudio de esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos con más exactitud. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, realizando numerosos estudios sobre músculos, tendones y otras características anatómicas visibles. Fue entonces cuando se despertó su verdadero interés por la anatomía, lo que le permitiría, ya como artista de éxito, practicar la disección en hospitales de Florencia, Milán y Roma. Estaba convencido de que la investigación de la anatomía artística solo podía mejorar en la mesa de disecciones. De esta actividad surgiría la colaboración con Marcantonio della Torre (1481-1511), médico anatomista de Pavía, con el que prepararía frustradamente un tratado de anatomía –parte de él vería la luz un siglo más tarde con el título Tratado sobre la pintura–. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando el Papa León X lo acusó de prácticas sacrílegas8, y se le prohibió la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de circulación, y para cuando se recuperaron habían perdido su carácter revolucionario. No obstante, gracias a sus propias disecciones, sentó las bases de la anatomía científica.

El célebre Studio en la Real Academia de Venecia de Leonardo, también conocido como El hombre de Vitruvio, supone la síntesis de la perfección anatómica. Es un estudio basado en las teorías del arquitecto Marco Vitruvio sobre la aplicación de la sección áurea –la proporción divina– al ser humano. Esta aplicación de la sección áurea al cuerpo humano tuvo gran resonancia durante el Renacimiento, dado que la asunción de la perfección de las proporciones anatómicas supuso un punto de partida para la investigación: la naturaleza y su divina perfección habían construido una máquina donde cada elemento tenía su función. Esta obra era además una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito simultáneamente en un círculo y en un cuadrado, ya que se consideraba al cuadrado como la base de lo clásico.

El origen de los trabajos anatómicos de Da Vinci radica en sus intereses artísticos, ya que la exploración del cuerpo humano y su funcionamiento tenían como objetivo perfeccionar la representación de la figura humana. Abarcó diferentes campos y se interesó por descifrar diversos aspectos del comportamiento interno del cuerpo humano. Si bien no hizo ningún descubrimiento verdaderamente importante, y cometió errores básicos en sus estudios provenientes de la anatomía comparada con animales, fue una figura adelantada a su tiempo que abrió camino a la ciencia y anatomía modernas a través de la práctica de la disección.

García Guerrero, M. (2012). Medicina y arte. La revolución de la anatomía en el Renacimiento. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica. https://www.elsevier.es/es-revista-revista- cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-medicina-arte-la-revolucion-anatomia- X201352461242765X

Según la lectura, ¿qué tienen en común Aristóteles y Averroes?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Fueron parte de la tradición precursora de la disección.
B)
Contribuyeron a sentar las bases de la medicina medieval.
C)
Incluyeron la anatomía en el currículo de las universidades.
D)
Escribieron textos de medicina representativos del Renacimiento.

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