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PAES de Invierno 2026 — Competencia Lectora — Forma 101 (Admisión 2027) — Página 12

Prueba oficial DEMRE de Competencia Lectora, PAES de Invierno 2026, Admisión 2027, Forma 101. Incluye siete lecturas completas, 65 preguntas y claves oficiales. Duración: 2 horas 30 minutos. Las preguntas 8, 15, 32, 41 y 47 no se consideran en el puntaje P oficial; aquí se conservan para práctica. La calificación interna no equivale al puntaje PAES. Material reproducido con autorización declarada por el titular del sitio. Fuente y autoría: DEMRE, Universidad de Chile.
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Pregunta 56

Lectura 6: preguntas 49 a 56

Fragmento del ensayo Las personas y las cosas, escrito por Roberto Esposito, publicado el año 2016.

Personas

1. Posesión

Desde tiempos inmemoriales nuestra civilización se ha basado en la más nítida división entre personas y cosas. Las personas han sido definidas, sobre todo, por el hecho de no ser cosas, y las cosas por el hecho de no ser personas. Entre las dos parece no haber nada, ni el sonido de las palabras ni el alboroto de los cuerpos. El mundo mismo no parece ser más que la falla natural a través de la cual las personas adquieren o pierden las cosas. El derecho romano, a partir de las Instituciones13 de Gayo, estableció la división entre las acciones, las personas y las cosas como el fundamento de todos los sistemas jurídicos (Inst., I, 8). Si bien esta obra está lejos de representar toda la concepción jurídica romana, su influencia en toda la modernidad ha sido decisiva. Pocas formulaciones han ejercido un efecto de esta magnitud durante tanto tiempo. Toda la experiencia humana está dividida por una línea que no prevé otras posibilidades. Cada entidad de la cual se ocupa el derecho, si no es una acción, se trata de una persona o de una cosa, de acuerdo con una simple y clara distinción: una cosa es una no-persona y una persona es una no-cosa.

La relación entre ellas es de dominación instrumental, en el sentido de que el rol de las cosas es servir o al menos pertenecer a las personas. Dado que una cosa es algo que pertenece a una persona, entonces quienquiera que posea cosas disfruta del estatus de persona y puede ejercer su dominio sobre ellas. Sin duda, hay algunas cosas que no es posible dominar y que, en realidad, de algún modo nos dominan porque son más poderosas que nosotros, como las fuerzas de la naturaleza: la altura de las montañas, las olas del océano y el temblor de la Tierra. Pero, en general, las cosas se consideran “esclavas silenciosas”14 al servicio de las personas. Literalmente, están en el lugar de los siervos. “Si cada instrumento –sostiene Aristóteles, citando un célebre verso de la Ilíada (XVII, 376)– puede cumplir la función que se le ha ordenado, los maestros artesanos no tendrían necesidad de subordinados, ni los amos de esclavos” (PoI., 1, 4, 1253b-1254a). Necesitamos de las cosas. Sin ellas, las personas estarían privadas de todo aquello que necesitan para vivir y, finalmente, de la vida misma. Por esa razón, las cosas que poseemos se definen como “bienes”, cuya totalidad constituye lo que todavía hoy llamamos “patrimonio”, con referencia al pater (padre). Deberíamos reflexionar sobre el hecho de que la idea de “bien” coincide con la de cosa poseída, pues un bien no es alguna entidad positiva ni un modo de ser, sino aquello que se posee. Esto testimonia la absoluta primacía del tener sobre el ser, que desde hace mucho tiempo ha caracterizado a nuestra cultura. Así pues, una cosa no parece ser ante todo lo que es sino, más bien, lo que alguien tiene. Es una posesión que nadie más puede reclamar. Si bien las cosas han sido dadas al ser humano en común, siempre terminan en posesión de un propietario que puede disponer de ellas, usarlas e incluso destruirlas como le plazca. Están en las manos de quien las posee.

Esta última expresión debe ser entendida en su sentido más literal. La mano que aferra y retiene es uno de los rasgos distintivos de la especie humana. “Muchos animales –observa Canetti– aferran con la boca provista de dientes, en lugar de las garras o las zarpas. Entre los hombres, la mano que aferra la presa ha llegado a ser el verdadero símbolo de poder”. Cuando hablamos de nuestra mano como el órgano que humaniza al mundo, creando artefactos o sellando promesas, se suele ignorar un acto mucho más antiguo que es el de la pura apropiación. La cosa es ante todo de quien la toma. Un objeto que está “al alcance de la mano” significa, más que ser fácilmente accesible, estar en el puño de quien lo posee. Para reclamar la pertenencia disputada de una cosa en el Foro Romano, los litigantes ponían físicamente una mano sobre ella ante el magistrado. Cruzar las manos sobre la cosa en disputa, Conserere manum, era un gesto estrechamente relacionado con el acto físico de tomarla. Para completar el ritual de la propiedad, el sujeto que afirmaba ser el propietario la tocaba con una varilla (la festuca) mientras pronunciaba la fórmula solemne “Declaro que esta cosa me pertenece, de acuerdo con el derecho quiritario15”. El criterio de propiedad prevalecía incluso sobre la identidad de la cosa. El elemento que calificaba esencialmente a la cosa no era su contenido sino su ser de alguien y de ningún otro, en una forma irrefutable.

Esta práctica judicial remite a un ritual aún más antiguo, en boga en el Lacio16 primitivo, asociado con la declaración de guerra. Tito Livio refiere que la declaración era precedida por un pedido de restitución de las cosas retenidas de un modo ilegítimo por el otro pueblo. Pedir las cosas, Res repetere, era la última advertencia antes de tomarlas por la fuerza. Si no eran entregadas, después de la invocación a los dioses, llegaba la declaración de guerra (I, 32, 5-14). En definitiva, la guerra misma se hacía siempre por las cosas; para defender las propias o para adquirir mediante la violencia las cosas del otro. Como observa Canetti, finalmente “cualquier otra forma más paciente de crecimiento se rechazaba y despreciaba. Se desarrolló una suerte de religión estatal de la guerra, con el crecimiento más rápido posible como su objetivo”. Durante milenios el principal móvil de la guerra era el saqueo. Por eso ningún comandante tradicional habría osado prohibirlo a sus hombres. Durante un tiempo incalculable, la captura de las cosas, del botín acumulado a los pies del vencedor, ha determinado las relaciones de poder entre los seres humanos. La misma tierra es la primera cosa de la cual se apodera el ejército invasor, ocupándola, conquistándola y confinándola. La victoria militar le sonríe a quien logra apropiarse de un territorio determinado, sobre el cual plantar una bandera diferente de la que antes ondeaba. Desde ese momento, todas las cosas incluidas en ese territorio son propiedad del nuevo amo.

La relación entre guerra y propiedad precedió a la relación jurídicamente definida, especialmente en la antigua Roma, la “patria” del derecho. Durante centurias la guerra fue el único medio de adquirir algo inaccesible para los pueblos sin otros recursos. Este era el modo más común de adquirir propiedad, hasta tal punto que durante mucho tiempo la piratería fue considerada más honorable que el comercio. En su origen, la propiedad siempre alude a una apropiación previa; en su forma primordial, la propiedad no es transmitida ni heredada, es arrebatada.

Esposito, R. (2016). Las personas y las cosas. Katz.

A partir de la lectura, ¿qué similitud existió entre la piratería y la guerra?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Ambas buscaban la conquista de territorio.
B)
Ambas impulsaron el crecimiento comercial.
C)
Ambas fueron formas válidas de apropiación.
D)
Ambas fueron potenciadas como medida estatal.

Pregunta 57

Lectura 7: preguntas 57 a 65

Fragmento de la crónica escrita por Pía Ibarra y Mauricio Fuentes, publicada en la revista del Instituto Nacional de la Juventud el año 2023.

Importancia del voluntariado en la emergencia

Nuestro país históricamente se ha visto marcado por contextos de emergencia, principalmente originados por eventos de orden telúrico y/o meteorológico, como lo son los terremotos y aluviones, entre otros eventos, que sitúan a Chile como territorio susceptible a diversos desastres naturales.

Cabe destacar también que existen otros aspectos que acentúan la vulnerabilidad de nuestro territorio nacional frente a desastres naturales; la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la no renovación del suelo, sumada a la construcción de viviendas en espacios no adecuados para el uso habitacional y la acción irresponsable del ser humano en el caso de los incendios forestales.

Una emergencia provocada por un desastre de este tipo claramente genera estragos y daños en las localidades en que ocurre, afectando tal y como se comentó con anterioridad, no tan solo la infraestructura, viviendas y otros enseres y pertenencias de orden material, sino que también impacta la seguridad, el desarrollo integral, la salud y proyectos de las personas involucradas.

Es por esto que es relevante otorgar una pronta solución para restituir las condiciones de vida de quienes han sido afectados y garantizar que puedan hacer ejercicio de sus derechos lo más pronto posible. Sin duda, esta es una ardua labor, que necesita coordinación no solo a nivel gubernamental, sino también con el aporte e involucramiento de distintos agentes de la sociedad, como lo son las y los voluntarios.

El voluntariado de emergencia nace como una respuesta para la sociedad, con el fin de brindar ayuda en los territorios afectados por un desastre natural o de otra índole. Esta ayuda puede ser de distintas formas (donación de especies, apoyo en terreno, etc.) y constituye para el Estado un apoyo fundamental para lograr ampliar su rango de acción cuando la emergencia excede las capacidades con las que se cuenta para acudir y socorrer a la población.

Este tipo de voluntariado es importante que se pueda llevar a cabo para evitar se cause más daño en las zonas afectadas. Debido a esto, el Gobierno ha designado al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) la coordinación del voluntariado en emergencias y por esta razón se conforman mesas de trabajo con distintas organizaciones de la sociedad civil en conjunto con instituciones públicas como el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) para ir coordinando las distintas acciones de ayuda a nivel nacional e ir generando parámetros para que las y los voluntarios puedan actuar con todas las condiciones mínimas para desempeñar sus labores de apoyo.

¿Qué dicen otras instituciones?

Ante la pregunta: ¿cuál es la importancia del voluntariado de emergencia? Algunas instituciones fundamentales a la hora de ocurrir alguna emergencia en Chile nos entregan su visión al respecto:

“En tiempos de emergencia, las personas voluntarias desempeñan un papel fundamental, son el corazón y la fuerza que impulsa la recuperación y la reconstrucción. No se trata solo de levantar un techo o entregar alimentos, es también entregar un apoyo emocional; es compartir una sonrisa, extender una mano y entregar una palabra que marca una diferencia importante para quienes lo han perdido todo, convirtiéndose en la esperanza que tanto se necesita en momentos de desesperación. La entrega, dedicación y voluntad de estar presente en las emergencias es una muestra más del compromiso que tienen hoy los jóvenes con lo que pasa día a día en nuestro país”.

Isidora Lazcano · Directora Social TECHO-Chile

[…] “El SENAPRED reconoce, facilita y promueve la participación de la sociedad civil organizada, incluyendo al voluntariado en el proceso de Gestión del Riesgo de Desastres (Art. 4, letra e, Ley 21.364). En este marco, para SENAPRED, el voluntariado en emergencias representa un recurso fundamental para la gestión en las fases de respuesta y recuperación, producto de que posibilita movilizar apoyos y recursos de manera rápida y flexible, en los sectores afectados, fortaleciendo así la solidaridad comunitaria. Al mismo tiempo, permite complementar la labor de los servicios desplegados territorialmente, contribuyendo a la generación de una respuesta eficaz y pronta recuperación. Para ello, es de crucial importancia la coordinación con los actores del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED), para que este voluntariado de tipo orgánico y autónomo desarrolle capacidades que se pongan a disposición de acuerdo con las necesidades territoriales.

Finalmente, se reconoce en el voluntariado a un agente promotor de la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD), con potencial para robustecer capacidades comunitarias en materia de prevención, respuesta y recuperación, aportando de este modo a fomentar la resiliencia de nuestra sociedad”.

SENAPRED

Historia de la emergencia en INJUV

Fue el año 2011 cuando el Parque Nacional Torres del Paine fue arrasado por un gran incendio forestal, lo que despertó una efervescente motivación de las personas jóvenes por ofrecer su ayuda. INJUV convocó un voluntariado de restauración ecológica y en menos de 48 horas más de 10 000 personas postularon, dicha intervención fue todo un éxito y no hizo más que confirmar el gran interés de las juventudes en la participación en espacios de voluntariado.

INJUV comenzó a ofrecer espacios de participación voluntaria en distintas temáticas, las cuales se fueron coconstruyendo con los mismos usuarios, logrando así hitos bastante importantes como contar con grupos permanentes de voluntarios en todas las regiones del país, movilizar a más de 5000 personas voluntarias al año, intervenir en 60 de las 105 Áreas Silvestres Protegidas del Estado con trabajos de restauración ecológica, contar con una red de organizaciones de voluntariado con más de 250 integrantes vinculados entre sí, entre otras acciones. Esta fidelización de equipos de voluntariado permanente y una elevada capacidad de gestión de acciones de voluntariado, decantaba también en la rápida y eficiente respuesta que el INJUV brindaba […].

Durante 10 años el programa Transforma País trabajó, desarrolló y profundizó el concepto de “Voluntariado Transformador”, el cual busca que la experiencia de voluntariado no se ejecute desde un punto de vista asistencialista, sino como una experiencia que entregue aprendizajes y vivencias que generen cuestionamientos y crecimientos personales para quienes lo viven, asimismo para quienes se beneficien de esta acción, generando un espacio de transformación social.

Desde el punto de vista de las juventudes, es importante destacar que es una gran herramienta de participación, ya que más de un tercio de las juventudes (37,1 %) participaron en alguna actividad de ayuda a la comunidad o trabajo de voluntariado NO REMUNERADO el último año, cifra más alta en 7 años. En adultos, el porcentaje alcanza un 35,2 % (Décima Encuesta Nacional de la Juventud, 2022).

Ibarra, P. y Fuentes, M. (2023). Importancia del voluntariado en la emergencia. Instituto Nacional de la Juventud. https://extranet.injuv.gob.cl/revistas_rt/revistas?rt=39

En la primera sección de la lectura, ¿cómo se relacionan los tres primeros párrafos con los tres siguientes?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
Los tres primeros párrafos contextualizan las emergencias y los tres siguientes presentan la manera en que se responde a estas.
B)
Los tres primeros párrafos describen las causas de las emergencias y los tres siguientes detallan las consecuencias del daño causado por estas.
C)
Los tres primeros párrafos explican los daños causados en las emergencias y los tres siguientes presentan la forma de mitigarlos.
D)
Los tres primeros párrafos ejemplifican las distintas emergencias y los tres siguientes detallan medidas para evitarlas.

Pregunta 58

Lectura 7: preguntas 57 a 65

Fragmento de la crónica escrita por Pía Ibarra y Mauricio Fuentes, publicada en la revista del Instituto Nacional de la Juventud el año 2023.

Importancia del voluntariado en la emergencia

Nuestro país históricamente se ha visto marcado por contextos de emergencia, principalmente originados por eventos de orden telúrico y/o meteorológico, como lo son los terremotos y aluviones, entre otros eventos, que sitúan a Chile como territorio susceptible a diversos desastres naturales.

Cabe destacar también que existen otros aspectos que acentúan la vulnerabilidad de nuestro territorio nacional frente a desastres naturales; la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la no renovación del suelo, sumada a la construcción de viviendas en espacios no adecuados para el uso habitacional y la acción irresponsable del ser humano en el caso de los incendios forestales.

Una emergencia provocada por un desastre de este tipo claramente genera estragos y daños en las localidades en que ocurre, afectando tal y como se comentó con anterioridad, no tan solo la infraestructura, viviendas y otros enseres y pertenencias de orden material, sino que también impacta la seguridad, el desarrollo integral, la salud y proyectos de las personas involucradas.

Es por esto que es relevante otorgar una pronta solución para restituir las condiciones de vida de quienes han sido afectados y garantizar que puedan hacer ejercicio de sus derechos lo más pronto posible. Sin duda, esta es una ardua labor, que necesita coordinación no solo a nivel gubernamental, sino también con el aporte e involucramiento de distintos agentes de la sociedad, como lo son las y los voluntarios.

El voluntariado de emergencia nace como una respuesta para la sociedad, con el fin de brindar ayuda en los territorios afectados por un desastre natural o de otra índole. Esta ayuda puede ser de distintas formas (donación de especies, apoyo en terreno, etc.) y constituye para el Estado un apoyo fundamental para lograr ampliar su rango de acción cuando la emergencia excede las capacidades con las que se cuenta para acudir y socorrer a la población.

Este tipo de voluntariado es importante que se pueda llevar a cabo para evitar se cause más daño en las zonas afectadas. Debido a esto, el Gobierno ha designado al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) la coordinación del voluntariado en emergencias y por esta razón se conforman mesas de trabajo con distintas organizaciones de la sociedad civil en conjunto con instituciones públicas como el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) para ir coordinando las distintas acciones de ayuda a nivel nacional e ir generando parámetros para que las y los voluntarios puedan actuar con todas las condiciones mínimas para desempeñar sus labores de apoyo.

¿Qué dicen otras instituciones?

Ante la pregunta: ¿cuál es la importancia del voluntariado de emergencia? Algunas instituciones fundamentales a la hora de ocurrir alguna emergencia en Chile nos entregan su visión al respecto:

“En tiempos de emergencia, las personas voluntarias desempeñan un papel fundamental, son el corazón y la fuerza que impulsa la recuperación y la reconstrucción. No se trata solo de levantar un techo o entregar alimentos, es también entregar un apoyo emocional; es compartir una sonrisa, extender una mano y entregar una palabra que marca una diferencia importante para quienes lo han perdido todo, convirtiéndose en la esperanza que tanto se necesita en momentos de desesperación. La entrega, dedicación y voluntad de estar presente en las emergencias es una muestra más del compromiso que tienen hoy los jóvenes con lo que pasa día a día en nuestro país”.

Isidora Lazcano · Directora Social TECHO-Chile

[…] “El SENAPRED reconoce, facilita y promueve la participación de la sociedad civil organizada, incluyendo al voluntariado en el proceso de Gestión del Riesgo de Desastres (Art. 4, letra e, Ley 21.364). En este marco, para SENAPRED, el voluntariado en emergencias representa un recurso fundamental para la gestión en las fases de respuesta y recuperación, producto de que posibilita movilizar apoyos y recursos de manera rápida y flexible, en los sectores afectados, fortaleciendo así la solidaridad comunitaria. Al mismo tiempo, permite complementar la labor de los servicios desplegados territorialmente, contribuyendo a la generación de una respuesta eficaz y pronta recuperación. Para ello, es de crucial importancia la coordinación con los actores del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED), para que este voluntariado de tipo orgánico y autónomo desarrolle capacidades que se pongan a disposición de acuerdo con las necesidades territoriales.

Finalmente, se reconoce en el voluntariado a un agente promotor de la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD), con potencial para robustecer capacidades comunitarias en materia de prevención, respuesta y recuperación, aportando de este modo a fomentar la resiliencia de nuestra sociedad”.

SENAPRED

Historia de la emergencia en INJUV

Fue el año 2011 cuando el Parque Nacional Torres del Paine fue arrasado por un gran incendio forestal, lo que despertó una efervescente motivación de las personas jóvenes por ofrecer su ayuda. INJUV convocó un voluntariado de restauración ecológica y en menos de 48 horas más de 10 000 personas postularon, dicha intervención fue todo un éxito y no hizo más que confirmar el gran interés de las juventudes en la participación en espacios de voluntariado.

INJUV comenzó a ofrecer espacios de participación voluntaria en distintas temáticas, las cuales se fueron coconstruyendo con los mismos usuarios, logrando así hitos bastante importantes como contar con grupos permanentes de voluntarios en todas las regiones del país, movilizar a más de 5000 personas voluntarias al año, intervenir en 60 de las 105 Áreas Silvestres Protegidas del Estado con trabajos de restauración ecológica, contar con una red de organizaciones de voluntariado con más de 250 integrantes vinculados entre sí, entre otras acciones. Esta fidelización de equipos de voluntariado permanente y una elevada capacidad de gestión de acciones de voluntariado, decantaba también en la rápida y eficiente respuesta que el INJUV brindaba […].

Durante 10 años el programa Transforma País trabajó, desarrolló y profundizó el concepto de “Voluntariado Transformador”, el cual busca que la experiencia de voluntariado no se ejecute desde un punto de vista asistencialista, sino como una experiencia que entregue aprendizajes y vivencias que generen cuestionamientos y crecimientos personales para quienes lo viven, asimismo para quienes se beneficien de esta acción, generando un espacio de transformación social.

Desde el punto de vista de las juventudes, es importante destacar que es una gran herramienta de participación, ya que más de un tercio de las juventudes (37,1 %) participaron en alguna actividad de ayuda a la comunidad o trabajo de voluntariado NO REMUNERADO el último año, cifra más alta en 7 años. En adultos, el porcentaje alcanza un 35,2 % (Décima Encuesta Nacional de la Juventud, 2022).

Ibarra, P. y Fuentes, M. (2023). Importancia del voluntariado en la emergencia. Instituto Nacional de la Juventud. https://extranet.injuv.gob.cl/revistas_rt/revistas?rt=39

En el segundo párrafo de la lectura, ¿qué aspecto se aborda sobre la vulnerabilidad de Chile frente a desastres?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
La incidencia de las condiciones naturales.
B)
El impacto de la acción humana.
C)
El efecto en las comunidades.
D)
La repercusión en los bienes materiales.

Pregunta 59

Lectura 7: preguntas 57 a 65

Fragmento de la crónica escrita por Pía Ibarra y Mauricio Fuentes, publicada en la revista del Instituto Nacional de la Juventud el año 2023.

Importancia del voluntariado en la emergencia

Nuestro país históricamente se ha visto marcado por contextos de emergencia, principalmente originados por eventos de orden telúrico y/o meteorológico, como lo son los terremotos y aluviones, entre otros eventos, que sitúan a Chile como territorio susceptible a diversos desastres naturales.

Cabe destacar también que existen otros aspectos que acentúan la vulnerabilidad de nuestro territorio nacional frente a desastres naturales; la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la no renovación del suelo, sumada a la construcción de viviendas en espacios no adecuados para el uso habitacional y la acción irresponsable del ser humano en el caso de los incendios forestales.

Una emergencia provocada por un desastre de este tipo claramente genera estragos y daños en las localidades en que ocurre, afectando tal y como se comentó con anterioridad, no tan solo la infraestructura, viviendas y otros enseres y pertenencias de orden material, sino que también impacta la seguridad, el desarrollo integral, la salud y proyectos de las personas involucradas.

Es por esto que es relevante otorgar una pronta solución para restituir las condiciones de vida de quienes han sido afectados y garantizar que puedan hacer ejercicio de sus derechos lo más pronto posible. Sin duda, esta es una ardua labor, que necesita coordinación no solo a nivel gubernamental, sino también con el aporte e involucramiento de distintos agentes de la sociedad, como lo son las y los voluntarios.

El voluntariado de emergencia nace como una respuesta para la sociedad, con el fin de brindar ayuda en los territorios afectados por un desastre natural o de otra índole. Esta ayuda puede ser de distintas formas (donación de especies, apoyo en terreno, etc.) y constituye para el Estado un apoyo fundamental para lograr ampliar su rango de acción cuando la emergencia excede las capacidades con las que se cuenta para acudir y socorrer a la población.

Este tipo de voluntariado es importante que se pueda llevar a cabo para evitar se cause más daño en las zonas afectadas. Debido a esto, el Gobierno ha designado al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) la coordinación del voluntariado en emergencias y por esta razón se conforman mesas de trabajo con distintas organizaciones de la sociedad civil en conjunto con instituciones públicas como el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) para ir coordinando las distintas acciones de ayuda a nivel nacional e ir generando parámetros para que las y los voluntarios puedan actuar con todas las condiciones mínimas para desempeñar sus labores de apoyo.

¿Qué dicen otras instituciones?

Ante la pregunta: ¿cuál es la importancia del voluntariado de emergencia? Algunas instituciones fundamentales a la hora de ocurrir alguna emergencia en Chile nos entregan su visión al respecto:

“En tiempos de emergencia, las personas voluntarias desempeñan un papel fundamental, son el corazón y la fuerza que impulsa la recuperación y la reconstrucción. No se trata solo de levantar un techo o entregar alimentos, es también entregar un apoyo emocional; es compartir una sonrisa, extender una mano y entregar una palabra que marca una diferencia importante para quienes lo han perdido todo, convirtiéndose en la esperanza que tanto se necesita en momentos de desesperación. La entrega, dedicación y voluntad de estar presente en las emergencias es una muestra más del compromiso que tienen hoy los jóvenes con lo que pasa día a día en nuestro país”.

Isidora Lazcano · Directora Social TECHO-Chile

[…] “El SENAPRED reconoce, facilita y promueve la participación de la sociedad civil organizada, incluyendo al voluntariado en el proceso de Gestión del Riesgo de Desastres (Art. 4, letra e, Ley 21.364). En este marco, para SENAPRED, el voluntariado en emergencias representa un recurso fundamental para la gestión en las fases de respuesta y recuperación, producto de que posibilita movilizar apoyos y recursos de manera rápida y flexible, en los sectores afectados, fortaleciendo así la solidaridad comunitaria. Al mismo tiempo, permite complementar la labor de los servicios desplegados territorialmente, contribuyendo a la generación de una respuesta eficaz y pronta recuperación. Para ello, es de crucial importancia la coordinación con los actores del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED), para que este voluntariado de tipo orgánico y autónomo desarrolle capacidades que se pongan a disposición de acuerdo con las necesidades territoriales.

Finalmente, se reconoce en el voluntariado a un agente promotor de la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD), con potencial para robustecer capacidades comunitarias en materia de prevención, respuesta y recuperación, aportando de este modo a fomentar la resiliencia de nuestra sociedad”.

SENAPRED

Historia de la emergencia en INJUV

Fue el año 2011 cuando el Parque Nacional Torres del Paine fue arrasado por un gran incendio forestal, lo que despertó una efervescente motivación de las personas jóvenes por ofrecer su ayuda. INJUV convocó un voluntariado de restauración ecológica y en menos de 48 horas más de 10 000 personas postularon, dicha intervención fue todo un éxito y no hizo más que confirmar el gran interés de las juventudes en la participación en espacios de voluntariado.

INJUV comenzó a ofrecer espacios de participación voluntaria en distintas temáticas, las cuales se fueron coconstruyendo con los mismos usuarios, logrando así hitos bastante importantes como contar con grupos permanentes de voluntarios en todas las regiones del país, movilizar a más de 5000 personas voluntarias al año, intervenir en 60 de las 105 Áreas Silvestres Protegidas del Estado con trabajos de restauración ecológica, contar con una red de organizaciones de voluntariado con más de 250 integrantes vinculados entre sí, entre otras acciones. Esta fidelización de equipos de voluntariado permanente y una elevada capacidad de gestión de acciones de voluntariado, decantaba también en la rápida y eficiente respuesta que el INJUV brindaba […].

Durante 10 años el programa Transforma País trabajó, desarrolló y profundizó el concepto de “Voluntariado Transformador”, el cual busca que la experiencia de voluntariado no se ejecute desde un punto de vista asistencialista, sino como una experiencia que entregue aprendizajes y vivencias que generen cuestionamientos y crecimientos personales para quienes lo viven, asimismo para quienes se beneficien de esta acción, generando un espacio de transformación social.

Desde el punto de vista de las juventudes, es importante destacar que es una gran herramienta de participación, ya que más de un tercio de las juventudes (37,1 %) participaron en alguna actividad de ayuda a la comunidad o trabajo de voluntariado NO REMUNERADO el último año, cifra más alta en 7 años. En adultos, el porcentaje alcanza un 35,2 % (Décima Encuesta Nacional de la Juventud, 2022).

Ibarra, P. y Fuentes, M. (2023). Importancia del voluntariado en la emergencia. Instituto Nacional de la Juventud. https://extranet.injuv.gob.cl/revistas_rt/revistas?rt=39

¿Qué organismo fue designado por el Gobierno de Chile para coordinar el voluntariado en emergencias a lo largo del país?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
SENAPRED.
B)
INJUV.
C)
TECHO-Chile.
D)
SINAPRED.

Pregunta 60

Lectura 7: preguntas 57 a 65

Fragmento de la crónica escrita por Pía Ibarra y Mauricio Fuentes, publicada en la revista del Instituto Nacional de la Juventud el año 2023.

Importancia del voluntariado en la emergencia

Nuestro país históricamente se ha visto marcado por contextos de emergencia, principalmente originados por eventos de orden telúrico y/o meteorológico, como lo son los terremotos y aluviones, entre otros eventos, que sitúan a Chile como territorio susceptible a diversos desastres naturales.

Cabe destacar también que existen otros aspectos que acentúan la vulnerabilidad de nuestro territorio nacional frente a desastres naturales; la sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación, la no renovación del suelo, sumada a la construcción de viviendas en espacios no adecuados para el uso habitacional y la acción irresponsable del ser humano en el caso de los incendios forestales.

Una emergencia provocada por un desastre de este tipo claramente genera estragos y daños en las localidades en que ocurre, afectando tal y como se comentó con anterioridad, no tan solo la infraestructura, viviendas y otros enseres y pertenencias de orden material, sino que también impacta la seguridad, el desarrollo integral, la salud y proyectos de las personas involucradas.

Es por esto que es relevante otorgar una pronta solución para restituir las condiciones de vida de quienes han sido afectados y garantizar que puedan hacer ejercicio de sus derechos lo más pronto posible. Sin duda, esta es una ardua labor, que necesita coordinación no solo a nivel gubernamental, sino también con el aporte e involucramiento de distintos agentes de la sociedad, como lo son las y los voluntarios.

El voluntariado de emergencia nace como una respuesta para la sociedad, con el fin de brindar ayuda en los territorios afectados por un desastre natural o de otra índole. Esta ayuda puede ser de distintas formas (donación de especies, apoyo en terreno, etc.) y constituye para el Estado un apoyo fundamental para lograr ampliar su rango de acción cuando la emergencia excede las capacidades con las que se cuenta para acudir y socorrer a la población.

Este tipo de voluntariado es importante que se pueda llevar a cabo para evitar se cause más daño en las zonas afectadas. Debido a esto, el Gobierno ha designado al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) la coordinación del voluntariado en emergencias y por esta razón se conforman mesas de trabajo con distintas organizaciones de la sociedad civil en conjunto con instituciones públicas como el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) para ir coordinando las distintas acciones de ayuda a nivel nacional e ir generando parámetros para que las y los voluntarios puedan actuar con todas las condiciones mínimas para desempeñar sus labores de apoyo.

¿Qué dicen otras instituciones?

Ante la pregunta: ¿cuál es la importancia del voluntariado de emergencia? Algunas instituciones fundamentales a la hora de ocurrir alguna emergencia en Chile nos entregan su visión al respecto:

“En tiempos de emergencia, las personas voluntarias desempeñan un papel fundamental, son el corazón y la fuerza que impulsa la recuperación y la reconstrucción. No se trata solo de levantar un techo o entregar alimentos, es también entregar un apoyo emocional; es compartir una sonrisa, extender una mano y entregar una palabra que marca una diferencia importante para quienes lo han perdido todo, convirtiéndose en la esperanza que tanto se necesita en momentos de desesperación. La entrega, dedicación y voluntad de estar presente en las emergencias es una muestra más del compromiso que tienen hoy los jóvenes con lo que pasa día a día en nuestro país”.

Isidora Lazcano · Directora Social TECHO-Chile

[…] “El SENAPRED reconoce, facilita y promueve la participación de la sociedad civil organizada, incluyendo al voluntariado en el proceso de Gestión del Riesgo de Desastres (Art. 4, letra e, Ley 21.364). En este marco, para SENAPRED, el voluntariado en emergencias representa un recurso fundamental para la gestión en las fases de respuesta y recuperación, producto de que posibilita movilizar apoyos y recursos de manera rápida y flexible, en los sectores afectados, fortaleciendo así la solidaridad comunitaria. Al mismo tiempo, permite complementar la labor de los servicios desplegados territorialmente, contribuyendo a la generación de una respuesta eficaz y pronta recuperación. Para ello, es de crucial importancia la coordinación con los actores del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED), para que este voluntariado de tipo orgánico y autónomo desarrolle capacidades que se pongan a disposición de acuerdo con las necesidades territoriales.

Finalmente, se reconoce en el voluntariado a un agente promotor de la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD), con potencial para robustecer capacidades comunitarias en materia de prevención, respuesta y recuperación, aportando de este modo a fomentar la resiliencia de nuestra sociedad”.

SENAPRED

Historia de la emergencia en INJUV

Fue el año 2011 cuando el Parque Nacional Torres del Paine fue arrasado por un gran incendio forestal, lo que despertó una efervescente motivación de las personas jóvenes por ofrecer su ayuda. INJUV convocó un voluntariado de restauración ecológica y en menos de 48 horas más de 10 000 personas postularon, dicha intervención fue todo un éxito y no hizo más que confirmar el gran interés de las juventudes en la participación en espacios de voluntariado.

INJUV comenzó a ofrecer espacios de participación voluntaria en distintas temáticas, las cuales se fueron coconstruyendo con los mismos usuarios, logrando así hitos bastante importantes como contar con grupos permanentes de voluntarios en todas las regiones del país, movilizar a más de 5000 personas voluntarias al año, intervenir en 60 de las 105 Áreas Silvestres Protegidas del Estado con trabajos de restauración ecológica, contar con una red de organizaciones de voluntariado con más de 250 integrantes vinculados entre sí, entre otras acciones. Esta fidelización de equipos de voluntariado permanente y una elevada capacidad de gestión de acciones de voluntariado, decantaba también en la rápida y eficiente respuesta que el INJUV brindaba […].

Durante 10 años el programa Transforma País trabajó, desarrolló y profundizó el concepto de “Voluntariado Transformador”, el cual busca que la experiencia de voluntariado no se ejecute desde un punto de vista asistencialista, sino como una experiencia que entregue aprendizajes y vivencias que generen cuestionamientos y crecimientos personales para quienes lo viven, asimismo para quienes se beneficien de esta acción, generando un espacio de transformación social.

Desde el punto de vista de las juventudes, es importante destacar que es una gran herramienta de participación, ya que más de un tercio de las juventudes (37,1 %) participaron en alguna actividad de ayuda a la comunidad o trabajo de voluntariado NO REMUNERADO el último año, cifra más alta en 7 años. En adultos, el porcentaje alcanza un 35,2 % (Décima Encuesta Nacional de la Juventud, 2022).

Ibarra, P. y Fuentes, M. (2023). Importancia del voluntariado en la emergencia. Instituto Nacional de la Juventud. https://extranet.injuv.gob.cl/revistas_rt/revistas?rt=39

¿Qué aspecto destaca Isidora Lazcano en su visión sobre el voluntariado?

DEMRE, PAES Invierno 2026, Forma 101.

A)
El componente afectivo.
B)
El componente organizativo.
C)
El componente motivacional.
D)
El componente territorial.

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